Mendoza 15 de enero. Calor, calor .....
Aun con las secuelas del frío en la punta de los dedos, siento un poco extraño a este teclado, como si hubiese granitos de arena en cada letra.
Son granitos constitutivos, representando cada acción, por modesta que parezca, los fragmentos de esta construcción, que va desde el proyecto hasta hoy.
Todo comenzó con absoluta normalidad, ingresamos al Parque Provincial Aconcagua el día 28 de diciembre, la aproximación de tres días nos sorprendió con una furiosa, tronante y corta tormenta de granizo y agua, nos mojó y fue la carta de presentación de una temporada como las antes, con mucha incertidumbre, trabajo duro para ganar cada metro.
El ascenso lo llevamos a cabo bajo condiciones muy exigentes, nevadas, fuerte viento, frío intenso y persistente, más la normal hostilidad atmosférica de la altura. Todo para ponernos a prueba físicamente y desde lo emotivo, más allá de lo que pasaba por el corazón de cada uno, estaba la incuestionable y objetiva realidad de estar en medio de una zona peligrosa y agresiva, un muerto en el Glaciar de lo Polacos, luego el agónico episodio de los extraviados y posteriormente fallecidos en la zona de la cumbre, los rescates y los rescatistas, esfuerzo y resignación en las capas más elevadas del planeta humano.
Exigimos doblemente a nuestra mente, para encontrar un plan que nos condujera a la cumbre minimizando riesgos, difícil tarea que compartimos todos los miembros de la expedición, apoyándonos en la experiencia y los datos que recibíamos. Así el 10 de enero iniciamos un intento a primera hora, nos costó salir y una vez comenzado el recorrido sobrela Travesía , completamente nevada este año, el ritmo se hizo cada vez más lento, algunos dolores de cabeza y un sentido conservador nos indujeron a un descenso adelantado. Imposible continuar, sería necesario mejorar el ritmo de marcha si pretendíamos alcanzar la cumbre sin correr los riesgos de un descenso nocturno, bajo las condiciones que estaba imponiendo la meteorología, completamente vuelta en contra de nuestras ambiciones.
En días de espera, bajo viento, semi hundidos en una atmósfera de decepción, gastando salud y motivación, llevamos al límite la capacidad de acecho de la expedición en su conjunto y finalmente cuatro miembros decidieron su retorno anticipado. Por razones laborales, de salud y animo, dejaron el Campo 2 (5750 m .s.n.m.): Santiago Vega, Luciano Sandoval, Luís Burgos y Alejandro Erdozain, bajaron el día 12 de enero, esa noche la temperatura bajó estrepitosamente, el viento se deleitaba haciendo volar nieve y azotando las carpas. Un trueno lejano, como el lamento de las piedras frente a la fuerza erosionante y viva, nos anunciaba una nueva ráfaga, en algún momento pensamos que nada podríamos hacer, que los planes se deshacían en la tormenta. Casi sin dormir, el martes 13 de enero mirábamos esperanzados los sortilegios de la cumbre, a las 7:30 horas nos pareció que el viento tendía a mejorar, un descenso del movimiento de nieve en los filos altos nos empujó con gran optimismo en una carrera que comenzó a las 9:15 horas, muy, muy tarde. Le imprimimos velocidad, marcha forzada en una cuesta interminable, todo el ritmo que daban nuestros cansados músculos y ajustados al poco oxigeno disponible.
Con viento, frío e incertidumbre avanzamos conquistando los metros que nos separaban de la cumbre, para las 16 horas ya estábamos ingresando en la zona de los6990 metros del Aconcagua, un cadáver recostado en unas rocas, casi interrumpiendo el paso a la cumbre, nos volvía a la realidad de la temporada. No sabíamos de quien se trataba, especulamos un poco, pero debíamos ocuparnos de nosotros, las nubes formaban remolinos amenazadores sobre nuestras cabezas, nos envolvían una y otra vez en una danza gélida con aspecto algo tétrico.
Fotos, lágrimas, abrazos, recuerdos, nostalgias, amistad, compromiso entre camaradas de expedición, todo eso en un instante que se guarda como una impronta cincelada, por el medio hostil, amenazador e inhóspito de la alta montaña embravecida, en la piedra montañera de cada uno de mis compañeros, los cinco que alcanzamos ese instante lo llevaremos escrito siempre. Impensable olvidarlo, se proyecta en el tiempo y perdurará en las historias que cada uno teje a partir del hilo noble, del esfuerzo y el sacrificio derramados por el único y absoluto motivo de querer estar Allí.
Homero Boz (45), Andrés Putallaz (23), Ayelen Santillán (30), Manuel Quirno Costa (16 - cumplidos en el Campo 1) y Yo Toni (44) alcanzamos a tocar la emblemática Cruz de aluminio que nos recibe en la cima de América.
Damián Pavía (24) desistió unos cien metros antes, exhausto postergó un sueño en una decisión que contempló su seguridad y la del grupo. Ese momento llegará.
El regreso no fue menos explosivo, para las 18:40 ya habían llegado los primeros a las carpas, cenamos con luz de día, dormimos y ahora estamos aquí en Mendoza.
Hoy es 15 de enero y pienso, mientras miro una heladería a pocos metros, si solo subimosla Travesía de Polacos una ruta sencilla, por no decir fácil desde el punto de vista alpinistico y de verdad lo es, pero las circunstancias el estar allí, de todas formas eleva el alma, nos sensibiliza y de allí, desde adentro de uno mismo nacen estos sentimientos que nada tienen que ver con las cuestiones técnicas, por eso estoy recordando con gran satisfacción.
Una vez más grabamos muchas horas de video, algo así como 16 horas 3ccd, obtuvimos más de mil fotografías, estas las veremos muy pronto, los videos se convertirán si todo se alinea en un documental que muestre esta experiencia.
Unas cuantas actividades y sin duda las expediciones deportivas de montaña, son escuela de elevados valores: esfuerzo, prudencia, solidaridad, responsabilidad y compromiso, actitudes edificantes que se proyectan a todos los planos de la vida de los expedicionarios, perduran por ser fuertes, duraderas y profundas trazas. Por estas razones, trabajamos para difundirlas, tal vez utópicamente nuestro optimismo nos empuja contra los grandes molinos de viento del hedonismo, la liviandad, impertinencia y superficialidad, vigorosas corrientes que se imponen y diseminan en estos días de la mano de sólidos medios económicos.
Atentamente Toni Rodriguez
PRINCIPAL
Aun con las secuelas del frío en la punta de los dedos, siento un poco extraño a este teclado, como si hubiese granitos de arena en cada letra.
Son granitos constitutivos, representando cada acción, por modesta que parezca, los fragmentos de esta construcción, que va desde el proyecto hasta hoy.
Todo comenzó con absoluta normalidad, ingresamos al Parque Provincial Aconcagua el día 28 de diciembre, la aproximación de tres días nos sorprendió con una furiosa, tronante y corta tormenta de granizo y agua, nos mojó y fue la carta de presentación de una temporada como las antes, con mucha incertidumbre, trabajo duro para ganar cada metro.
El ascenso lo llevamos a cabo bajo condiciones muy exigentes, nevadas, fuerte viento, frío intenso y persistente, más la normal hostilidad atmosférica de la altura. Todo para ponernos a prueba físicamente y desde lo emotivo, más allá de lo que pasaba por el corazón de cada uno, estaba la incuestionable y objetiva realidad de estar en medio de una zona peligrosa y agresiva, un muerto en el Glaciar de lo Polacos, luego el agónico episodio de los extraviados y posteriormente fallecidos en la zona de la cumbre, los rescates y los rescatistas, esfuerzo y resignación en las capas más elevadas del planeta humano.
Exigimos doblemente a nuestra mente, para encontrar un plan que nos condujera a la cumbre minimizando riesgos, difícil tarea que compartimos todos los miembros de la expedición, apoyándonos en la experiencia y los datos que recibíamos. Así el 10 de enero iniciamos un intento a primera hora, nos costó salir y una vez comenzado el recorrido sobre
En días de espera, bajo viento, semi hundidos en una atmósfera de decepción, gastando salud y motivación, llevamos al límite la capacidad de acecho de la expedición en su conjunto y finalmente cuatro miembros decidieron su retorno anticipado. Por razones laborales, de salud y animo, dejaron el Campo 2 (
Con viento, frío e incertidumbre avanzamos conquistando los metros que nos separaban de la cumbre, para las 16 horas ya estábamos ingresando en la zona de los
Fotos, lágrimas, abrazos, recuerdos, nostalgias, amistad, compromiso entre camaradas de expedición, todo eso en un instante que se guarda como una impronta cincelada, por el medio hostil, amenazador e inhóspito de la alta montaña embravecida, en la piedra montañera de cada uno de mis compañeros, los cinco que alcanzamos ese instante lo llevaremos escrito siempre. Impensable olvidarlo, se proyecta en el tiempo y perdurará en las historias que cada uno teje a partir del hilo noble, del esfuerzo y el sacrificio derramados por el único y absoluto motivo de querer estar Allí.
Homero Boz (45), Andrés Putallaz (23), Ayelen Santillán (30), Manuel Quirno Costa (16 - cumplidos en el Campo 1) y Yo Toni (44) alcanzamos a tocar la emblemática Cruz de aluminio que nos recibe en la cima de América.
Damián Pavía (24) desistió unos cien metros antes, exhausto postergó un sueño en una decisión que contempló su seguridad y la del grupo. Ese momento llegará.
El regreso no fue menos explosivo, para las 18:40 ya habían llegado los primeros a las carpas, cenamos con luz de día, dormimos y ahora estamos aquí en Mendoza.
Hoy es 15 de enero y pienso, mientras miro una heladería a pocos metros, si solo subimos
Una vez más grabamos muchas horas de video, algo así como 16 horas 3ccd, obtuvimos más de mil fotografías, estas las veremos muy pronto, los videos se convertirán si todo se alinea en un documental que muestre esta experiencia.
Unas cuantas actividades y sin duda las expediciones deportivas de montaña, son escuela de elevados valores: esfuerzo, prudencia, solidaridad, responsabilidad y compromiso, actitudes edificantes que se proyectan a todos los planos de la vida de los expedicionarios, perduran por ser fuertes, duraderas y profundas trazas. Por estas razones, trabajamos para difundirlas, tal vez utópicamente nuestro optimismo nos empuja contra los grandes molinos de viento del hedonismo, la liviandad, impertinencia y superficialidad, vigorosas corrientes que se imponen y diseminan en estos días de la mano de sólidos medios económicos.
Atentamente Toni Rodriguez
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